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viernes, 2 de febrero de 2007

Administración chola: hacia una teoría nativa

En una sustentación de tesis fui testigo de cómo los paradigmas nos vuelven ciegos frente a nuevas o distintas realidades. La tesista afirmó que, según las cifras que había analizado, los trabajadores que mostraban un alto desempeño no siempre tienen una percepción favorable del clima organizacional. Esta conclusión sacó de sus asientos a los miembros del jurado, para quienes era imposible tal realidad. Todas las teorías -según ellos- reconocían una relación directa entre el rendimiento y la percepción del clima laboral. Por lo tanto, sustentar lo contrario era poco menos que una herejía. En consecuencia, en lugar de verificar la consistencia lógica y empírica de la afirmación, juzgaron una realidad en función de sus paradigmas. No vieron los hechos, vieron la teoría. Prefirieron pensar que la causa de esta blasfemia estaría en alguna infracción metodológica por parte de la tesista: quizá no se realizó una adecuada medición del desempeño o del clima, adujeron. Pero, no se les ocurrió que quizá el problema esté en la teoría que les sirve para explicar estos fenómenos. No consideraron que esa teoría se desarrolló en otras realidades.
Todo lo que sabemos sobre clima organizacional -y en general, yo diría, casi todo lo que sabemos sobre administración- se ha generado en países de economías boyantes; por lo tanto la posibilidad de que dichas teorías tengan algunos vacíos con respecto a la realidad de países como el nuestro es bastante grande. En el caso que narramos los miembros del jurado no aceptaron la conclusión porque no tenían forma de explicar esa realidad. La teoría o paradigma a la que adhieren -y en la que se han formado (¿o deformado?) no les ofrece las herramientas conceptuales para explicarse tal situación. Frente a ello el camino más fácil y cómodo es la negación de la realidad, es decir, parafraseando una cita conocida, "si la teoría no explica la realidad entonces que cambie la realidad". Pero, entonces, ¿cómo explicar que entre desempeño y clima no siempre existe la relación que dicen los textos universitarios? ¿Cómo es posible que un trabajador tenga un alto desempeño y, al mismo tiempo, perciba negativamente su clima laboral? Para responder estas preguntas hay que incorporar una variable nueva, una variable del entorno, una variable que no se presenta en los países desarrollados en la misma magnitud que se presenta en los países pobres: el desempleo. En países en donde de cada dos personas solo una está adecuadamente empleado, tener trabajo es un privilegio que nadie se puede dar el lujo de perder; así odiemos a la empresa en la que trabajamos.

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